BELMONTE: Humíllese, pues, a la verdad la infidelidad; y, convencida,...

Humíllese, pues, a la verdad la infidelidad; y, convencida, confiese que Cristo, nuestro bien, no es invención del demonio, sino verdad de Dios y fuerza suya, y su justicia, y su valentía, y su nombrado y poderoso brazo. El cual, si tan valeroso nos parece en esto que ha hecho, en lo que le resta por hacer y nos tiene prometido de hacerlo, ¿que nos parecerá cuando lo hiciere, y cuando, como escribe San Pablo, dejare vacías, esto es, depusiere de su ser y valor a todas las potestades y principados, sujetando a sí y a su poder enteramente todas las cosas para que reine Dios en todas ellas cuando diere fin al pecado, y acabare la muerte, y sepultare en el infierno para nunca salir de allí la cabeza y el cuerpo del mal?