BELMONTE: Vengan ahora, pues, los que se ceban de sólo aquello...

Vengan ahora, pues, los que se ceban de sólo aquello que el sentido aprende, y los que, esclavos de la letra muerta, esperan batallas y triunfos y señoríos de la tierra, porque algunas palabras lo suenan así. Y si no quieren creer la victoria secreta y espiritual y la redención de las almas (que servían a la maldad y al demonio), que obró Cristo en la cruz, porque no se ve con los ojos y porque ni ellos para verlo tienen los ojos de fe que son menester; esto, a lo menos, que pasó y pasa públicamente y que lo vio todo el mundo: la caída de los ídolos y la sujeción de todas las gentes a Cristo, y la manera como las sujetó y las venció.