Mas si es tan perjudicial el amor cuando se emplea mal, y si se emplea mal en todo lo que está sujeto a mudanza, y si todo lo semejante le es suelo enemigo, adonde, si prende, produce frutos de ponzoña y miseria, ya veis, Sabino, la razón por qué dije al principio que sólo Cristo es aquel con quien se puede tener paz y amistad; porque Él solo es el no mudable y el bueno, y Aquel que cuanto de su parte es, jamás divide la unidad del amor que con Él se pone; y así Él es sólo el sujeto propio y la tierra natural y feliz adonde florece bienaventuradamente, y adonde hace buen fruto esta planta; porque ni en su condición hay cosa que lo divida, ni se aparta de Él por las mudanzas y desastres a que está sujeta la nuestra, como nosotros libremente no lo apartemos dejándole.