La catequesis primera incluía en su programa esta instrucción, presentando a la ciudad de Dios en su doble vertiente, terrena y celestial, peregrinante y en reposo.
Bautizarse significaba incorporarse a una ciudad, tomar carta de ciudadanía nueva, saliendo de la ciudad de la confusión. Por eso, en el libro para catequizar a los ignorantes hay un desarrollo bastante amplio del tema. La intención pastoral era infundir un profundo sentimiento de las exigencias de la santidad que debe distinguir al cristiano como seguidor de Cristo.
“Dos ciudades, una de malvados, otra de santos, son conducidos desde el principio del género humano hasta el fin de los siglos; ahora mezcladas corporalmente, pero separadas según su voluntad, y en el día del juicio, vendrá la total separación”.
Bautizarse significaba incorporarse a una ciudad, tomar carta de ciudadanía nueva, saliendo de la ciudad de la confusión. Por eso, en el libro para catequizar a los ignorantes hay un desarrollo bastante amplio del tema. La intención pastoral era infundir un profundo sentimiento de las exigencias de la santidad que debe distinguir al cristiano como seguidor de Cristo.
“Dos ciudades, una de malvados, otra de santos, son conducidos desde el principio del género humano hasta el fin de los siglos; ahora mezcladas corporalmente, pero separadas según su voluntad, y en el día del juicio, vendrá la total separación”.