Pocas cosas anticiparon y sirven de ejemplo del perjuicio que para la cohesión de
España iba a provocar el gobierno de Zapatero, que su salvaje decisión de liquidar, nada más llegar al poder, el Plan Hidrológico Nacional. Aquello satisfizo a sus aliados separatistas, pero causó perplejidad e irritación en la UE, que ya había accedido a destinar fondos europeos para su ejecución, y en una España seca que sigue sin comprender cómo se desaprovecha el
agua que sobra y se vierte al
mar.
Si el Gobierno
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