LÉXICO - LAS COSAS Y SUS NOMBRES - LA FRASE - EL REFRÁN - FIESTAS
TEMAS DEL DIA EN EL ALMANAQUE
El Almanaque es un medio abierto a todas las opiniones. La opinión de los artículos es responsabilidad de sus autores
LÉXICO: MEDICINA - EDUCACIÓN - RELIGIÓN - DERECHO-POLÍTICA - AMOR Y SEXO - ECOLOGÍA
LÉXICO - ORIGEN DE LA PALABRA
LAS COSAS Y SUS NOMBRES: SUPERVIVENCIA
Si bien esta palabra es de origen latino, los romanos apenas la utilizaron. Supervivens es el que sobrevive. En nuestras lenguas se introdujo este término en el siglo XIX. Los romanos usaban para expresar lo mismo, el término superesse, que significa quedar, subsistir, de donde se pasó a sobrar, estar de más. Superstes es el que queda, el que sobrevive.
Una cosa es vivir y otra sobrevivir. La especie humana se ha diseñado a sí misma como una especie de supervivientes. Vivimos en régimen de supervivencia, debatiéndonos como individuos y como especie entre el ser y no ser. Somos una especie en cuidados intensivos, que si nos retiran los tubos, caemos fulminados toda la especie. Somos, oh maravilla, la especie más débil y más efímera, una especie autótrofa y autárquica, viajando por la vida en una unidad de cuidados intensivos.
Nuestra especie, al igual que las demás especies sometidas a explotación, se caracteriza por su evolución vertiginosa. Visto y no visto, comparado con los ritmos de la naturaleza, que emplea 20 millones de años en diseñar y desarrollar una pieza de la dentadura. El resultado es que las obras de la Naturaleza son extraordinariamente estables aunque estén en variadísimo movimiento. Tan estables como todo el sistema estelar. Todos los cuerpos celestes están ahí en caída libre, y qué estables, sin embargo. Cada uno cae hacia donde esté cayendo desde siempre, y la caída vuelve siempre sobre sí misma, como si cada punto luminoso del cielo estuviese clavado ahí de forma inamovible. Todos equilibrándose unos a otros, repartiéndose el espacio. No es necesario que nadie los sostenga en su sitio, ni nadie les ponga orden ni les marque un código. Caer libremente, y orbitar sin pretenderlo siquiera, es la ley más perfecta que se pueda concebir. Y esa es, paradójicamente, la construcción más estable que imaginarse pueda.
Igualmente los seres vivos irracionales (aquí sí que es importante puntualizar) están ahí en caída libre, en libre concurrencia unos con otros, y el equilibrio resultante, es el ecosistema perfecto. Eso es lo que pregona el liberalismo y ése es el planteamiento que se hace el hombre cuando en organización humana (política y economía) se propone imitar a la Naturaleza. Ésa sería la clave de la estabilidad, pero pagando el precio que hay que pagar, el de la muerte.
Buscador temático del Almanaque - EL ALMANAQUE dedica sus afanes a poner a tu alcance UNA PALABRA CADA DÍA. Por Mariano Arnal
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LAS COSAS Y SUS NOMBRES: SUPERVIVENCIA
Si bien esta palabra es de origen latino, los romanos apenas la utilizaron. Supervivens es el que sobrevive. En nuestras lenguas se introdujo este término en el siglo XIX. Los romanos usaban para expresar lo mismo, el término superesse, que significa quedar, subsistir, de donde se pasó a sobrar, estar de más. Superstes es el que queda, el que sobrevive.
Una cosa es vivir y otra sobrevivir. La especie humana se ha diseñado a sí misma como una especie de supervivientes. Vivimos en régimen de supervivencia, debatiéndonos como individuos y como especie entre el ser y no ser. Somos una especie en cuidados intensivos, que si nos retiran los tubos, caemos fulminados toda la especie. Somos, oh maravilla, la especie más débil y más efímera, una especie autótrofa y autárquica, viajando por la vida en una unidad de cuidados intensivos.
Nuestra especie, al igual que las demás especies sometidas a explotación, se caracteriza por su evolución vertiginosa. Visto y no visto, comparado con los ritmos de la naturaleza, que emplea 20 millones de años en diseñar y desarrollar una pieza de la dentadura. El resultado es que las obras de la Naturaleza son extraordinariamente estables aunque estén en variadísimo movimiento. Tan estables como todo el sistema estelar. Todos los cuerpos celestes están ahí en caída libre, y qué estables, sin embargo. Cada uno cae hacia donde esté cayendo desde siempre, y la caída vuelve siempre sobre sí misma, como si cada punto luminoso del cielo estuviese clavado ahí de forma inamovible. Todos equilibrándose unos a otros, repartiéndose el espacio. No es necesario que nadie los sostenga en su sitio, ni nadie les ponga orden ni les marque un código. Caer libremente, y orbitar sin pretenderlo siquiera, es la ley más perfecta que se pueda concebir. Y esa es, paradójicamente, la construcción más estable que imaginarse pueda.
Igualmente los seres vivos irracionales (aquí sí que es importante puntualizar) están ahí en caída libre, en libre concurrencia unos con otros, y el equilibrio resultante, es el ecosistema perfecto. Eso es lo que pregona el liberalismo y ése es el planteamiento que se hace el hombre cuando en organización humana (política y economía) se propone imitar a la Naturaleza. Ésa sería la clave de la estabilidad, pero pagando el precio que hay que pagar, el de la muerte.
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