Una bebida bajo presión climática
El café atraviesa hoy un momento delicado. Un análisis de la organización Climate Central detectó que los principales países productores ya sufren, de media, 57 días adicionales de calor extremo al año respecto a décadas anteriores. Cuando la temperatura supera los 30 grados, la planta entra en estrés térmico: produce menos fruto, y el que produce es de peor calidad y más vulnerable a enfermedades.
Ese estrés ya se refleja en los precios. Según datos del Banco Mundial y de la Organización Internacional del Café, el precio medio del arábica —la variedad más apreciada, la que domina las cafeterías de especialidad— pasó de 4,54 dólares por kilo en 2023 a 8,47 dólares en 2025. El robusta, una variedad más resistente pero de menor calidad, subió de 2,63 a 4,86 dólares por kilo en el mismo periodo. Ambas variedades tocaron máximos históricos en febrero de 2025.
El impacto no se detiene ahí. Proyecciones citadas por medios especializados en clima estiman que, de aquí a 2050, cerca del 20 % de la superficie actualmente apta para el cultivo de arábica podría dejar de serlo. Brasil, el mayor productor mundial, podría ver reducida su tierra apta del 81 % al 62 %. Colombia bajaría al 45 %, y Honduras podría conservar apenas el 12 % de su territorio cultivable actual. Etiopía, en cambio, ganaría superficie apta, hasta cerca del 50 % de su territorio, gracias a temperaturas hoy demasiado frías para el cultivo.
El café atraviesa hoy un momento delicado. Un análisis de la organización Climate Central detectó que los principales países productores ya sufren, de media, 57 días adicionales de calor extremo al año respecto a décadas anteriores. Cuando la temperatura supera los 30 grados, la planta entra en estrés térmico: produce menos fruto, y el que produce es de peor calidad y más vulnerable a enfermedades.
Ese estrés ya se refleja en los precios. Según datos del Banco Mundial y de la Organización Internacional del Café, el precio medio del arábica —la variedad más apreciada, la que domina las cafeterías de especialidad— pasó de 4,54 dólares por kilo en 2023 a 8,47 dólares en 2025. El robusta, una variedad más resistente pero de menor calidad, subió de 2,63 a 4,86 dólares por kilo en el mismo periodo. Ambas variedades tocaron máximos históricos en febrero de 2025.
El impacto no se detiene ahí. Proyecciones citadas por medios especializados en clima estiman que, de aquí a 2050, cerca del 20 % de la superficie actualmente apta para el cultivo de arábica podría dejar de serlo. Brasil, el mayor productor mundial, podría ver reducida su tierra apta del 81 % al 62 %. Colombia bajaría al 45 %, y Honduras podría conservar apenas el 12 % de su territorio cultivable actual. Etiopía, en cambio, ganaría superficie apta, hasta cerca del 50 % de su territorio, gracias a temperaturas hoy demasiado frías para el cultivo.