¿Y se puede hacer algo para reducir el riesgo de sufrir un ictus?. Los expertos de TKE Home Solutions dan unos consejos y recomendaciones para intentarlo:
1. Hacer ejercicio
Un gran factor que reduce el riesgo de ictus es la actividad física realizada de forma relativamente frecuente y siendo constante a lo largo de la semana. Por ejemplo, realizar 30 minutos al día de ejercicios aeróbicos combate de forma considerable la hipertensión y aumenta la flexibilidad de las arterias que llevan la sangre al cerebro. En personas con sobrepeso, es recomendable llevar a cabo un plan de adelgazamiento combinando una disminución de la ingesta de calorías y un programa de ejercicio que ayude a disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular. Se ha demostrado que practicar Chi Kung, terapia de origen chino basada en el control de la respiración, disminuye la hipertensión y sus trastornos relacionados, como el ictus. Por su parte, el Yoga posee un dilatado currículum en cuanto a su contribución en la mejora de la salud vascular y neurológica. La práctica de asanas o posturas de yoga es muy recomendable como prevención del ictus y también como tratamiento posterior al mismo. El Taichí está especialmente recomendado para conseguir ciertas mejoras en la recuperación.
1. Hacer ejercicio
Un gran factor que reduce el riesgo de ictus es la actividad física realizada de forma relativamente frecuente y siendo constante a lo largo de la semana. Por ejemplo, realizar 30 minutos al día de ejercicios aeróbicos combate de forma considerable la hipertensión y aumenta la flexibilidad de las arterias que llevan la sangre al cerebro. En personas con sobrepeso, es recomendable llevar a cabo un plan de adelgazamiento combinando una disminución de la ingesta de calorías y un programa de ejercicio que ayude a disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular. Se ha demostrado que practicar Chi Kung, terapia de origen chino basada en el control de la respiración, disminuye la hipertensión y sus trastornos relacionados, como el ictus. Por su parte, el Yoga posee un dilatado currículum en cuanto a su contribución en la mejora de la salud vascular y neurológica. La práctica de asanas o posturas de yoga es muy recomendable como prevención del ictus y también como tratamiento posterior al mismo. El Taichí está especialmente recomendado para conseguir ciertas mejoras en la recuperación.