Hay pruebas claras del impacto de las iniciativas comunitarias en la sostenibilidad de la respuesta al VIH. Sin embargo, con demasiada frecuencia las respuestas comunitarias no son reconocidas, no cuentan con los recursos necesarios y, en algunos lugares, incluso son objeto de ataques.
Las medidas represivas contra la sociedad civil y los derechos humanos de las comunidades marginadas impiden que las comunidades presten servicios de prevención y tratamiento del VIH.
La falta de financiación de las iniciativas comunitarias les impide seguir funcionando y les impide expandirse. Si se eliminan estos obstáculos, las organizaciones comunitarias pueden dar un impulso aún mayor a la lucha contra el sida.
Para cumplir los objetivos del VIH para 2030, es fundamental realizar inversiones sostenidas en las respuestas comunitarias.
La crisis actual causada por el cambio en la financiación de los Estados Unidos ha provocado una profunda ansiedad y dolor para muchas personas, ya que el futuro de los medicamentos, servicios y programas contra el VIH que salvan vidas (incluida la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo dirigidos por la comunidad) está en peligro.
Este es un momento crucial para encomiar el compromiso de los 41 países y numerosos socios que se han unido en la Alianza Mundial para la Acción para Eliminar el Estigma y la Discriminación Relacionados con el VIH. Con la participación y el liderazgo decisivos de los socios comunitarios, esta iniciativa ha sido fundamental para acelerar la eliminación de las barreras y desigualdades sistémicas en materia de derechos humanos, allanando el camino para una respuesta al VIH más justa e inclusiva.
Mientras nos centramos en la sostenibilidad de la respuesta al sida ahora y en el futuro, este momento exige que reafirmemos nuestro compromiso con la autonomía comunitaria, la justicia, la dignidad y la equidad en materia de salud.
Día de la Cero Discriminación 2024 — Para proteger la salud de todas las personas, hay que proteger los derechos de cada una | ONUSIDA (unaids. org)
Las medidas represivas contra la sociedad civil y los derechos humanos de las comunidades marginadas impiden que las comunidades presten servicios de prevención y tratamiento del VIH.
La falta de financiación de las iniciativas comunitarias les impide seguir funcionando y les impide expandirse. Si se eliminan estos obstáculos, las organizaciones comunitarias pueden dar un impulso aún mayor a la lucha contra el sida.
Para cumplir los objetivos del VIH para 2030, es fundamental realizar inversiones sostenidas en las respuestas comunitarias.
La crisis actual causada por el cambio en la financiación de los Estados Unidos ha provocado una profunda ansiedad y dolor para muchas personas, ya que el futuro de los medicamentos, servicios y programas contra el VIH que salvan vidas (incluida la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo dirigidos por la comunidad) está en peligro.
Este es un momento crucial para encomiar el compromiso de los 41 países y numerosos socios que se han unido en la Alianza Mundial para la Acción para Eliminar el Estigma y la Discriminación Relacionados con el VIH. Con la participación y el liderazgo decisivos de los socios comunitarios, esta iniciativa ha sido fundamental para acelerar la eliminación de las barreras y desigualdades sistémicas en materia de derechos humanos, allanando el camino para una respuesta al VIH más justa e inclusiva.
Mientras nos centramos en la sostenibilidad de la respuesta al sida ahora y en el futuro, este momento exige que reafirmemos nuestro compromiso con la autonomía comunitaria, la justicia, la dignidad y la equidad en materia de salud.
Día de la Cero Discriminación 2024 — Para proteger la salud de todas las personas, hay que proteger los derechos de cada una | ONUSIDA (unaids. org)