ALCONCHEL DE LA ESTRELLA: En la mayoría de los casos, los temblores, la rigidez...

En la mayoría de los casos, los temblores, la rigidez muscular y la inestabilidad postural son las primeras señales que indican el inicio del párkinson. Por eso, desde el comienzo, el papel del cuidador es fundamental. No solo se encargará de ir adaptando el hogar al avance de la enfermedad y a las necesidades de la persona, sino que también debe dedicar tiempo a cuidar la salud mental de ambos. Puesto que se trata de un trastorno crónico y degenerativo, es importante mantener y mejorar la calidad de vida, física y emocional, desde el principio.

Por lo general, los síntomas se controlan con normalidad durante los diez primeros años de tratamiento. A partir de ahí, se producen otras complicaciones motoras y la medicación no funciona con la misma eficacia. Es en ese momento en el que la dependencia se agrava. Los expertos de TKE Home Solutions han recopilado algunos consejos para ayudar a cuidadores y enfermos, especialmente en los primeros años tras el diagnóstico en los que hay que potenciar, en la medida de la posible, la autonomía:

1. Masajes y calor para combatir la rigidez muscular

Los masajes son útiles, especialmente si hay dolor en algunas zonas. Deben hacerse de forma suave, sin apretar, para favorecer la circulación sanguínea y relajar los músculos. Igualmente, aplicar calor también es beneficioso (con bolsas de agua caliente, por ejemplo). Ambas técnicas pueden compenetrarse con baños o duchas de agua caliente, de entre 37 y 38 grados, que ayudan a relajar los músculos.