Se considera que la cantidad de polen de cupresáceas es elevada cuando se superan los 135 gramos por metro cúbico en el aire. A partir de esa cantidad, comienzan las molestias. A mediados de diciembre, ese nivel alto se alcanzó en Toledo (más de 230 gramos por metro cúbico) y en Cádiz (1.550 gramos por metro cúbico), con riesgo medio en otras zonas del centro peninsular. Así pues, la alergia a las cupresáceas es bastante habitual. Sus síntomas se asemejan un poco a los de un resfriado, por lo que es fácil confundirlos en esta época del año, por ello, los expertos de DosFarma nos muestran cuáles son las características que nos avisarán de que las molestias que tenemos no son un catarro:
1. Picor de ojos y lagrimeo
El contacto con los alérgenos irrita los ojos y provoca enrojecimiento, hinchazón, picor y lagrimeo.
1. Picor de ojos y lagrimeo
El contacto con los alérgenos irrita los ojos y provoca enrojecimiento, hinchazón, picor y lagrimeo.