Una figura controvertida
La conexión de Juan Nepomuceno con la inviolabilidad del secreto de confesión es parte del desarrollo y transformación de la historia, que pudo ser trazada en distintas etapas. El arzobispo, que marchó rápidamente a Roma tras el crimen, en sus cargos contra el rey Wenceslao, se refirió a la víctima como un mártir; en la vita escrita unos años más tarde ya fueron incluidos milagros. Los cronistas bohemios de los siglos XIV al XVI fomentaron la historia. Sobre mediados del siglo XV apareció por primera vez que la causa de la muerte de Juan había sido negarse a violar el voto del secreto de confesión. Dos décadas más tarde, en 1471, el decano de Praga, Paul Zidek, decía que Juan fue el confesor de la reina Sofía de Baviera, esposa del rey Wenceslao IV, conocido como Wenceslao de Luxemburgo. El cronista Wenceslao Hayek, el "Livio bohemio", dijo en 1541 (probablemente debido a una lectura incorrecta de sus fuentes) que fueron dos los Juanes Nepomucenos arrojados al río; el primero como confesor, y el segundo por la confirmación del abad.
La historia está especialmente en deuda con el historiógrafo jesuita Boleslao Balbín (Boleslaus Balbinus), el "Plinio de Bohemia", por su contribución al desarrollo de esta. Boleslao escribió la Vita beatae Joannis Nepomuceno martyris, que fue publicada en Praga en 1670. Boleslao creía que Juan Nepomuceno era un patriota, e incluso llegó a falsificar datos para honrar al santo. Aunque el cabildo metropolitano de Praga no aceptó la biografía dedicada al santo, "ya que está desprovista de fundamento histórico y es errónea, un torpe trabajo de retórica mitológica", Balbín se salió con la suya. En 1683 el Puente Carlos fue adornado con una estatua del santo que ha tenido numerosas sucesiones; en 1708 se le dedicó la primera iglesia en Hradec Králové; y la famosa Iglesia de peregrinación de San Juan Nepomuceno fue fundada en 1719 en Žďár nad Sázavou y que forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Entre tanto, a pesar de la objeción de los jesuitas, se inauguró el proceso que acabó con su canonización. Fue beatificado el 31 de mayo de 1721, y el 19 de marzo de 1729 fue canonizado por el papa Benedicto XIII. Las actas del proceso, de 500 páginas, y que costó más de 180.000 coronas[cita requerida], distinguían dos Juanes Nepomucenos y autorizaban el culto del que fue arrojado en 1393 como un mártir del voto del secreto de confesión.
Se ha sugerido que la historia de Juan Nepomuceno está basada en la mezcla de Wenceslao Hayek entre el Jan que fue ahogado en 1393, y el Jan Hus que fue quemado en 1415. Sin embargo, cuando los jesuitas llegaron a Praga, el culto a Juan Nepomuceno ya estaba generalizado; la idea de la canonización se originó no en oposición a los husitas, sino contra los protestantes como un arma de la contrarreforma – aunque su culto también deseaba contrarrestar la figura de Jan Hus. La imagen que se fue fraguando del santo reflejaba la historia religiosa de Bohemia.
La conexión de Juan Nepomuceno con la inviolabilidad del secreto de confesión es parte del desarrollo y transformación de la historia, que pudo ser trazada en distintas etapas. El arzobispo, que marchó rápidamente a Roma tras el crimen, en sus cargos contra el rey Wenceslao, se refirió a la víctima como un mártir; en la vita escrita unos años más tarde ya fueron incluidos milagros. Los cronistas bohemios de los siglos XIV al XVI fomentaron la historia. Sobre mediados del siglo XV apareció por primera vez que la causa de la muerte de Juan había sido negarse a violar el voto del secreto de confesión. Dos décadas más tarde, en 1471, el decano de Praga, Paul Zidek, decía que Juan fue el confesor de la reina Sofía de Baviera, esposa del rey Wenceslao IV, conocido como Wenceslao de Luxemburgo. El cronista Wenceslao Hayek, el "Livio bohemio", dijo en 1541 (probablemente debido a una lectura incorrecta de sus fuentes) que fueron dos los Juanes Nepomucenos arrojados al río; el primero como confesor, y el segundo por la confirmación del abad.
La historia está especialmente en deuda con el historiógrafo jesuita Boleslao Balbín (Boleslaus Balbinus), el "Plinio de Bohemia", por su contribución al desarrollo de esta. Boleslao escribió la Vita beatae Joannis Nepomuceno martyris, que fue publicada en Praga en 1670. Boleslao creía que Juan Nepomuceno era un patriota, e incluso llegó a falsificar datos para honrar al santo. Aunque el cabildo metropolitano de Praga no aceptó la biografía dedicada al santo, "ya que está desprovista de fundamento histórico y es errónea, un torpe trabajo de retórica mitológica", Balbín se salió con la suya. En 1683 el Puente Carlos fue adornado con una estatua del santo que ha tenido numerosas sucesiones; en 1708 se le dedicó la primera iglesia en Hradec Králové; y la famosa Iglesia de peregrinación de San Juan Nepomuceno fue fundada en 1719 en Žďár nad Sázavou y que forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Entre tanto, a pesar de la objeción de los jesuitas, se inauguró el proceso que acabó con su canonización. Fue beatificado el 31 de mayo de 1721, y el 19 de marzo de 1729 fue canonizado por el papa Benedicto XIII. Las actas del proceso, de 500 páginas, y que costó más de 180.000 coronas[cita requerida], distinguían dos Juanes Nepomucenos y autorizaban el culto del que fue arrojado en 1393 como un mártir del voto del secreto de confesión.
Se ha sugerido que la historia de Juan Nepomuceno está basada en la mezcla de Wenceslao Hayek entre el Jan que fue ahogado en 1393, y el Jan Hus que fue quemado en 1415. Sin embargo, cuando los jesuitas llegaron a Praga, el culto a Juan Nepomuceno ya estaba generalizado; la idea de la canonización se originó no en oposición a los husitas, sino contra los protestantes como un arma de la contrarreforma – aunque su culto también deseaba contrarrestar la figura de Jan Hus. La imagen que se fue fraguando del santo reflejaba la historia religiosa de Bohemia.