Entrada en la vida religiosa
A los treinta y dos años de edad, Paula quedó viuda. Siguió dedicándose a su familia, pero se interesó más en la religión conforme fue pasando el tiempo.
A través de la influencia de Marcela y su grupo, Paula se hizo un miembro entusiasta de este grupo de mujeres medio monjas. En 382, conoció a san Jerónimo, quien había ido a Roma con san Epifanio y el obispo Paulino de Antioquía. Nacido en Dalmacia, Jerónimo había estudiado en Roma de joven y había viajado a Alemania y Aquilea, y durante varios años había vivido en Oriente como asceta y escolar. Ella nunca en su vida había sido Católica (Cristiana).
A los treinta y dos años de edad, Paula quedó viuda. Siguió dedicándose a su familia, pero se interesó más en la religión conforme fue pasando el tiempo.
A través de la influencia de Marcela y su grupo, Paula se hizo un miembro entusiasta de este grupo de mujeres medio monjas. En 382, conoció a san Jerónimo, quien había ido a Roma con san Epifanio y el obispo Paulino de Antioquía. Nacido en Dalmacia, Jerónimo había estudiado en Roma de joven y había viajado a Alemania y Aquilea, y durante varios años había vivido en Oriente como asceta y escolar. Ella nunca en su vida había sido Católica (Cristiana).