LÉXICO - LAS COSAS Y SUS NOMBRES - LA FRASE - EL REFRÁN - FIESTAS
TEMAS DEL DIA EN EL ALMANAQUE
El Almanaque es un medio abierto a todas las opiniones. La opinión de los artículos es responsabilidad de sus autores
EL ALMANAQUE examina hoy la palabra síndrome.
SÍNDROME
Sundromein (syndroméin) significa "correr juntos"; en latín a eso se le llama concurrere, y en español "concurrir". El sustantivo es en griego sundromh (syndromé), en latín concursus (el hecho de concurrir) o concurrentia (el conjunto de cosas o personas que concurren); a partir del supino de cúrrere (cursus), hemos formado los sustantivos curso, concurso, recurso, incursión, excursión… y los verbos cursar y concursar. Claro que nos guste o no, el síndrome tiene un estrecho parentesco semántico con todo eso, pero si se eligió la palabra griega fue porque se buscó que no se entendiese eso tan genérico, sino algo específico y exclusivo de la medicina.
Si vamos a las definiciones convencionales, tenemos que síndrome es el conjunto de signos y síntomas que aparecen al mismo tiempo y que definen clínicamente una enfermedad. Despejando los términos que forman parte de la definición de síndrome, tenemos que síntoma es la manifestación subjetiva de un trastorno por parte del enfermo, que puede corresponderse o no con algún signo; y signo es en medicina la alteración objetiva que produce una enfermedad en el organismo, que se puede poner de manifiesto durante la exploración médica.
Está claro que si una enfermedad se define como síndrome es porque todavía está sin definir su naturaleza, el agente que la provoca, y por tanto hay que describirla, más que definirla, por una serie de signos externos entre los que se mezclan elementos objetivos y subjetivos. Es un estado de confusión propio de una enfermedad recién descubierta, que cuenta con variadas descripciones, pero no con una definición ni con un nombre, resultado de haber aislado al agente que la causa. Es cierto que algunas enfermedades a las que se dio en un principio el nombre genérico de síndrome, con el respectivo apellido, han conservado después de definirse nítidamente la enfermedad y aislar a su causante, el nombre de síndrome. Es el caso del que lleva el apellido de Down.
Es sintomático que en griego sundromh (syndromé), significa especialmente confusión, alboroto, reunión tumultuosa. Quizás el que introdujo este término griego en medicina, prefiriéndolo a su traducción latina (concurrencia), tuvo en cuenta el genuino significado de la palabra griega, y quiso referirse a la confusión y al tumulto que provoca, y a las dificultades que entraña para un buen diagnóstico, el no contar más que con un montón de síntomas y signos, con importantes distorsiones subjetivas. Llama también la atención que habiendo podido elegir el lexicólogo de turno el sustantivo sundromoV (sýndromos), de connotaciones más suaves (cruce de caminos, encrucijada, plaza), prefiriese el más discordante. Quizás fue un buen lexicólogo, que sabía lo que de hacía.
El que una enfermedad tenga en su largo nombre el término síndrome, no es como para inspirar confianza en los pacientes. Eso significa que al no conocerse en qué consiste exactamente la enfermedad, se toma como tal el conjunto de sus manifestaciones. Y el hecho de que se haya instalado definitivamente en ese nombre tan indefinido, no invita precisamente al optimismo. Es el caso del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida); no se sabe muy bien contra qué se lucha.
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SÍNDROME
Sundromein (syndroméin) significa "correr juntos"; en latín a eso se le llama concurrere, y en español "concurrir". El sustantivo es en griego sundromh (syndromé), en latín concursus (el hecho de concurrir) o concurrentia (el conjunto de cosas o personas que concurren); a partir del supino de cúrrere (cursus), hemos formado los sustantivos curso, concurso, recurso, incursión, excursión… y los verbos cursar y concursar. Claro que nos guste o no, el síndrome tiene un estrecho parentesco semántico con todo eso, pero si se eligió la palabra griega fue porque se buscó que no se entendiese eso tan genérico, sino algo específico y exclusivo de la medicina.
Si vamos a las definiciones convencionales, tenemos que síndrome es el conjunto de signos y síntomas que aparecen al mismo tiempo y que definen clínicamente una enfermedad. Despejando los términos que forman parte de la definición de síndrome, tenemos que síntoma es la manifestación subjetiva de un trastorno por parte del enfermo, que puede corresponderse o no con algún signo; y signo es en medicina la alteración objetiva que produce una enfermedad en el organismo, que se puede poner de manifiesto durante la exploración médica.
Está claro que si una enfermedad se define como síndrome es porque todavía está sin definir su naturaleza, el agente que la provoca, y por tanto hay que describirla, más que definirla, por una serie de signos externos entre los que se mezclan elementos objetivos y subjetivos. Es un estado de confusión propio de una enfermedad recién descubierta, que cuenta con variadas descripciones, pero no con una definición ni con un nombre, resultado de haber aislado al agente que la causa. Es cierto que algunas enfermedades a las que se dio en un principio el nombre genérico de síndrome, con el respectivo apellido, han conservado después de definirse nítidamente la enfermedad y aislar a su causante, el nombre de síndrome. Es el caso del que lleva el apellido de Down.
Es sintomático que en griego sundromh (syndromé), significa especialmente confusión, alboroto, reunión tumultuosa. Quizás el que introdujo este término griego en medicina, prefiriéndolo a su traducción latina (concurrencia), tuvo en cuenta el genuino significado de la palabra griega, y quiso referirse a la confusión y al tumulto que provoca, y a las dificultades que entraña para un buen diagnóstico, el no contar más que con un montón de síntomas y signos, con importantes distorsiones subjetivas. Llama también la atención que habiendo podido elegir el lexicólogo de turno el sustantivo sundromoV (sýndromos), de connotaciones más suaves (cruce de caminos, encrucijada, plaza), prefiriese el más discordante. Quizás fue un buen lexicólogo, que sabía lo que de hacía.
El que una enfermedad tenga en su largo nombre el término síndrome, no es como para inspirar confianza en los pacientes. Eso significa que al no conocerse en qué consiste exactamente la enfermedad, se toma como tal el conjunto de sus manifestaciones. Y el hecho de que se haya instalado definitivamente en ese nombre tan indefinido, no invita precisamente al optimismo. Es el caso del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida); no se sabe muy bien contra qué se lucha.