ALCONCHEL DE LA ESTRELLA: Historicidad...

Historicidad

Aunque su existencia histórica fue puesta en duda por un sector de la Iglesia católica a partir de 1961, permanece inscrita (ya liberada de las narraciones legendarias) en el Martirologio romano como "liberum memoria".

No obstante, varios autores han puesto en duda la historicidad de esta figura. Donald Attwater caracteriza la "leyenda" de Santa Catalina como "la más absurda de su clase", citando la falta de pruebas positivas que nunca han existido, salvo en la imaginación de un escritor griego que simplemente la compuso con la mera intención de ser un romance edificante. También Harold T. Davis confirma que "la investigación asidua no ha logrado identificar a Catalina con ningún personaje histórico" y ha teorizado que Catalina fue un invento inspirado como contrapartida a la historia de la filósofa pagana Hipatia,​ con roles invertidos de cristianos y paganos.

El relato más antiguo que trata de la vida de Santa Catalina se sitúa más de 500 años después de la supuesta fecha de su martirio, atribuido al emperador Basilio I en el año 866, aunque el redescubrimiento de sus reliquias en el monasterio del Monte Sinaí se data en el año 800, y presumiblemente implica un culto existente en esa fecha. El monasterio fue construido por orden del emperador Justiniano I, al que se añadió la Capilla de la Zarza Ardiente construida por Helena, madre de Constantino I, en el lugar donde supuestamente Moisés contempló la zarza ardiente. Además los textos más fidedignos en rigor científico como las investigaciones hagiográficas de los bolandistas conocidas como Acta Sanctorum son aceptados como válidos históricamente para entender su culto primario como personaje histórico.

Recientemente el investigador español Diego Serra, a partir del análisis minucioso de la leyenda, ha avanzado la hipótesis de que la figura de Catalina de Alejandría es un compuesto de dos personajes históricos; la mártir cristiana donatista Lucila de Cartago, quien fue perseguida durante el imperio de Majencio, y la hija de Diocleciano, Galeria Valeria, ejecutada por Licinio.​

No obstante, debe marcarse bien la diferencia entre la posible existencia de la santa mártir, y toda la narrativa de su vida y su martirio, que se parece a muchas otras 'pasiones' sin ser ya posible averiguar qué pueda haber de fondo histórico.