Cómo elegir una sandía correctamente
La sandía debe tener un tono oscuro, pero sin brillar y sin golpes ni rugosidades. El interior debe ser rojo, ya que si está blanquecino es que le falta maduración.
Debe ser pesada ya que eso significará que tiene abundante agua y está jugosa, y es importante que tenga una mancha amarillenta en uno de los lados, es la llamada “mancha de suelo”, dónde se apoyó en la tierra, cuánto más oscura sea la mancha mejor, ya que significará que ha madurado más.
Cada vez se venden más sandías cortadas en trozos, ya que de esta manera se consume con más facilidad, además uno puede elegir mejor ya que se ve el interior, pero hay que tener cuidado ya que una vez abiertas empiezan a estropearse, por lo que, si la compramos de esta manera hay que dejarlas en la nevera y no consumirla pasados más de tres o cuatros días.
La sandía debe tener un tono oscuro, pero sin brillar y sin golpes ni rugosidades. El interior debe ser rojo, ya que si está blanquecino es que le falta maduración.
Debe ser pesada ya que eso significará que tiene abundante agua y está jugosa, y es importante que tenga una mancha amarillenta en uno de los lados, es la llamada “mancha de suelo”, dónde se apoyó en la tierra, cuánto más oscura sea la mancha mejor, ya que significará que ha madurado más.
Cada vez se venden más sandías cortadas en trozos, ya que de esta manera se consume con más facilidad, además uno puede elegir mejor ya que se ve el interior, pero hay que tener cuidado ya que una vez abiertas empiezan a estropearse, por lo que, si la compramos de esta manera hay que dejarlas en la nevera y no consumirla pasados más de tres o cuatros días.