Una vez en Casilino, asaltó de noche el campamento romano y logró que estos huyeran.[108] Al alejarlos de la zona, pudo iniciar el asedio de la ciudad. Tras varios asaltos fallidos cercó la población y comenzó el sitio. La capitulación de la misma coincidió con la marcha del Dictador a Roma para celebrar las elecciones consulares, algo que solía tener lugar a finales del mes de enero, lo que significa que el sitio duró alrededor de dos meses. En este periodo se conoce que el grueso del ejército cartaginés marchó a invernar a su campamento del Monte Tifata. Este campamento estaba situado a unos 3 km de la ciudad de Capua. Es muy difícil que el escaso margen de tiempo que tuvo para descansar (no mucho más de dos semanas), hiciese que su ejército se acomodase, al menos hasta la fecha de la caída de Casilino. Tras esto Aníbal en persona se dirigió al Brucio junto al ejército que dirigía Hannón, para iniciar el asedio de la ciudad de Petelia. La siguiente mención a operaciones militares del ejército de Aníbal tiene lugar ya durante 215 a. C. cuando sale desde Capua hasta la vecina ciudad de Cumas en persecución del ejército del cónsul Tiberio Sempronio Graco. Este último inició sus operaciones cuando llegó desde Roma a Sinuesa con 25.000 soldados aliados, que junto al ejército con el que Pera acabó la campaña, de otros 25.000 soldados, permitió formar dos ejércitos consulares, uno para el propio Graco y otro para el cónsul sufecto, Fabio Máximo. Es de reseñar que Fabio estacionó a sus hombres en Cales mientras el ejército de Graco permanecía en Sinuesa, cerrando uno por la vía Apia en la costa y el otro por la vía Latina, una posible entrada de Aníbal al Lacio a través del ya para él conocido Ager Falernus ahora que Casilino estaba en manos cartaginesas y tenía por tanto asegurado un punto de paso del río Volturno y de este modo una eventual retirada hacia Campania. Por rápida que fuese la toma de posesión de los nuevos cónsules en los idus de marzo, y sin olvidar que al cónsul electo Marcelo participó en la rotación de tropas que llevó a los veteranos de Cannas a Sicilia, y que se le hizo renunciar en favor de Fabio Máximo, lo que sin duda causó demoras adicionales, sumado a la llegada de los contingentes de aliados a Roma, el tiempo en viajar de Graco desde Roma hasta Sinuesa (donde invernó el ejército de Pera), así como el cruce del río Volturno por la costa para entrar en Campania y la operación contra los campanos en Hamae, difícilmente pudo estar en Cumas antes de finales de abril. Esto supone que Aníbal permaneció en los alrededores de Capua desde la caída de Casilino a finales de enero hasta este momento. Unos tres meses inactivo de los que el primer mes y medio corresponde con el final del invierno. Y es probablemente a este periodo en unos momentos clave de la guerra a lo que los romanos llamaron "las Delicias de Capua". Pero no es menos cierto que a los dos ejércitos romanos ya presentes en la zona, el de Pera y el de Marcelo, tampoco se les conoce operaciones en este tiempo, por lo que el parón tampoco puede verse como algo excepcional. Estas "delicias de Capua" parecen más bien un intento de la propaganda romana por desprestigiar tanto a Aníbal como a la traidora Capua, ciudad que con esta idea aparecía como un nido de frivolidad y perversión, de manera que se asociase la desafección a Roma con el vicio y la lealtad como sinónimo de virtud.
Es posible que si Aníbal llegó a contemporizar en Capua, fuese porque esperaba una total desintegración de la confederación italiana, así como nuevas alianzas que le permitiesen destruirla.
Es posible que si Aníbal llegó a contemporizar en Capua, fuese porque esperaba una total desintegración de la confederación italiana, así como nuevas alianzas que le permitiesen destruirla.