Batalla de los Pantanos de Plestia
Artículo principal: Batalla de los Pantanos de Plestia
Dos días después, prosiguió su camino hacia el este atravesando Umbría. Junto a la zona pantanosa de Plestia, existía un contingente romano de 8.000 hombres venidos de la misma Roma de acuerdo a Apiano,[80] mandados por el pretor Cayo Centenio. Ordenó a su caballería bajo mando de Maharbal dar un rodeo a la posición de bloqueo que ocupaban las tropas romanas, y entonces las atacó frontalmente con su infantería y por la espalda con sus jinetes, eliminando a esta fuerza terrestre que se oponía a su avance sobre Roma, matando además a su jefe.[81] Polibio[82] y Livio[83] defienden que esta fuerza romana estaba compuesta sólo por 4.000 jinetes y en realidad se trataba de la caballería del ejército consular de Servilio Gémino que, desconociendo lo ocurrido en Trasimeno, la había mandado en avanzada para auxiliar a su colega Flaminio. Este número de 4.000 no coincide con la caballería de un ejército consular, por lo que la posibilidad de que fuese un contingente enviado desde Roma (al igual que en 207 a. C. fueron enviadas las dos legiones urbanas a bloquear el paso del río Nar en las cercanías de Narni cuando Asdrúbal Barca se acercaba a la costa adriática), resulta verosímil.
Tras este enfrentamiento se dirigió contra Spoletium, siendo rechazado su intento de asalto junto a una de las puertas de la ciudad, que hoy día conserva el nombre de "Porta Fuga" en recuerdo de estos hechos y su torre adyacente "Torre Oleum" por suponerse que arrojaron aceite hirviendo desde ella a los atacantes.
Prosiguió entonces hasta Narnia donde el puente sobre el Nar[84] estaba cortado, y tras arrasar la comarca se dirigió hacia Piceno atravesando Umbría. Pese a su victoria, Aníbal, era consciente de que sin máquinas de asedio no podría tomar la capital, y teniendo cortado el puente para atravesar el río Nar y previsiblemente el resto de cauces que se encontrase hasta Roma, era preferible explotar su victoria desplazándose a la costa adriática de Italia, asolando territorios y campiñas y alentando una rebelión general contra el poder de la ciudad eterna. No en vano, después de Trasimeno, Aníbal había anunciado a sus prisioneros itálicos:
No he venido a luchar contra los italianos, sino a combatir a Roma en el nombre de los italianos.[85]
Tras estas dos derrotas seguidas en Trasimeno y Plestia, los romanos decidieron nombrar a Fabio Cunctator —«el que retrasa»— como dictador.[33] Separándose de la tradición militar romana, Fabio optó por emplear una nueva estrategia, que pasaría a la historia como la Estrategia Fabiana, que consistía en rechazar una batalla frontal contra su adversario mientras disponía varios ejércitos a su alrededor a fin de acosar a sus forrajeadores y limitar sus movimientos.
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Dos días después, prosiguió su camino hacia el este atravesando Umbría. Junto a la zona pantanosa de Plestia, existía un contingente romano de 8.000 hombres venidos de la misma Roma de acuerdo a Apiano,[80] mandados por el pretor Cayo Centenio. Ordenó a su caballería bajo mando de Maharbal dar un rodeo a la posición de bloqueo que ocupaban las tropas romanas, y entonces las atacó frontalmente con su infantería y por la espalda con sus jinetes, eliminando a esta fuerza terrestre que se oponía a su avance sobre Roma, matando además a su jefe.[81] Polibio[82] y Livio[83] defienden que esta fuerza romana estaba compuesta sólo por 4.000 jinetes y en realidad se trataba de la caballería del ejército consular de Servilio Gémino que, desconociendo lo ocurrido en Trasimeno, la había mandado en avanzada para auxiliar a su colega Flaminio. Este número de 4.000 no coincide con la caballería de un ejército consular, por lo que la posibilidad de que fuese un contingente enviado desde Roma (al igual que en 207 a. C. fueron enviadas las dos legiones urbanas a bloquear el paso del río Nar en las cercanías de Narni cuando Asdrúbal Barca se acercaba a la costa adriática), resulta verosímil.
Tras este enfrentamiento se dirigió contra Spoletium, siendo rechazado su intento de asalto junto a una de las puertas de la ciudad, que hoy día conserva el nombre de "Porta Fuga" en recuerdo de estos hechos y su torre adyacente "Torre Oleum" por suponerse que arrojaron aceite hirviendo desde ella a los atacantes.
Prosiguió entonces hasta Narnia donde el puente sobre el Nar[84] estaba cortado, y tras arrasar la comarca se dirigió hacia Piceno atravesando Umbría. Pese a su victoria, Aníbal, era consciente de que sin máquinas de asedio no podría tomar la capital, y teniendo cortado el puente para atravesar el río Nar y previsiblemente el resto de cauces que se encontrase hasta Roma, era preferible explotar su victoria desplazándose a la costa adriática de Italia, asolando territorios y campiñas y alentando una rebelión general contra el poder de la ciudad eterna. No en vano, después de Trasimeno, Aníbal había anunciado a sus prisioneros itálicos:
No he venido a luchar contra los italianos, sino a combatir a Roma en el nombre de los italianos.[85]
Tras estas dos derrotas seguidas en Trasimeno y Plestia, los romanos decidieron nombrar a Fabio Cunctator —«el que retrasa»— como dictador.[33] Separándose de la tradición militar romana, Fabio optó por emplear una nueva estrategia, que pasaría a la historia como la Estrategia Fabiana, que consistía en rechazar una batalla frontal contra su adversario mientras disponía varios ejércitos a su alrededor a fin de acosar a sus forrajeadores y limitar sus movimientos.