ALCONCHEL DE LA ESTRELLA: El príncipe estaba flaco y harapiento, pero Melisa...
El príncipe estaba flaco y harapiento, pero Melisa lo reconoció en seguida. Le rodeó el cuello con los brazos y lloró de alegría. Sus lágrimas cálidas cayeron sobre los ojos del príncipe, y en pocos segundos éste recuperó la vista.