Algunos meses más tarde, el matrimonio tuvo una niña. El mismísimo día en que nació, apareció la bruja. Ellos le imploraron que les dejara su hija, pero la bruja no les hizo caso. -La llamaré Melisa -se burló cruelmente. Recogió el bebé en su capa y se lo llevó. Melisa creció y se transformó en una niña muy hermosa. Tenía unos ojos color violeta y una cabellera de oro, muy larga, que llevaba recogida en una gruesa trenza. A! cumplir doce años, la bruja se la llevó a un bosque oscuro y sombrío y la encerró en una torre muy alta. No tenía puerta ni escaleras, sólo una ventana muy pequeña en lo más alto.