ALCONCHEL DE LA ESTRELLA: - ¡Entonces eres una princesa de verdad! -exclamó-....
- ¡Entonces eres una princesa de verdad! -exclamó-. Sólo una persona de sangre real puede tener una piel tan delicada y sensible. Sólo una auténtica princesa puede sentir la molestia de un guisante, colocado debajo de veintiún colchones.