Una noche cuando estaban cómodamente sentadas junto al fuego, alguien llamó a su puerta, su madre dijo, Rosa Roja, por favor, mira quien llama a la puerta, debe ser algún viajero en busca de refugio, Rosa Roja fue corriendo hacía la puerta, pensando que habría un pobre hombre de pie llamando a su puerta, pero no había un hombre, en puerta había un Oso, solamente un Oso, y al Rosa Roja abrir la puerta, asomó su gruesa cabeza a través de la puerta. Rosa Roja gritó, y saltó hacia atrás aterrorizada, el corderito empezó a balar, la paloma batió sus alas, y Rosa Blanca se escondió detrás de la cama de su madre, entonces el Oso empezó a hablar, y dijo: “No tengáis miedo. Yo no voy a haceros daño. Estoy medio congelado, y sólo deseo calentarme un poco