Una noche Fría, trataba de entrar en calor cuando de pronto se acordó de la cajita de yesca de la bruja. Con ella podría producir una chispa y quemar un poco de paja para calentarse las manos. ¡Sí, la cajita todavía estaba en el bolsillo de su uniforme de soldado! Prendió la yesca una vez y en seguida saltaron unas pálidas chispas.