ALCONCHEL DE LA ESTRELLA: — ¡Pero si lo llevas puesto!...

— ¡Pero si lo llevas puesto!

De vez en cuando el casco soltaba como un leve silbido.

—Es el oxígeno -dijo Tina.

Miguel llevaba también un reluciente traje espacial, con grandes bolsillos para las provisiones. Montó de un salto en la bici, listo para lanzarse a pedalear.

Primero avanzó vacilante en una dirección... luego en la otra. ¡Al fin lo consiguió!

Pero qué trabajoso era pedalear en aquella bici. —Ojalá tuviera motor.

—Vaya, si tiene cohetes propulsores...

—Has de apretar ese botón que hay en el manillar. ¡No, no lo toques! ¡NO!