Comenzó a saltar de aquí para allá, agitando su varita mágica.
" ¡Canela en polvo, patas de rana, dale a mi amigo un pastel de manzana!" Al compás de este estribillo apareció un resplandor azul muy brillante en aquel lugar y miles de motas de polvo dorado cayeron al suelo.
- ¿Resultó? -tosió Petronila, frotándose los ojos. - ¿Qué es esto que tengo en el cuello? -preguntó Tomás-. ¡Oh, no!
-Petronila, tonta -se burló Palitroque- ¡le has hecho una corbata de manzana! Tomás se puso a llorar otra vez; así que Palitroque dijo:
-Vamos, piensa... ¿qué otra cosa quisieras tener?
Tomás miró sus ropas, que estaban muy sucias.
" ¡Canela en polvo, patas de rana, dale a mi amigo un pastel de manzana!" Al compás de este estribillo apareció un resplandor azul muy brillante en aquel lugar y miles de motas de polvo dorado cayeron al suelo.
- ¿Resultó? -tosió Petronila, frotándose los ojos. - ¿Qué es esto que tengo en el cuello? -preguntó Tomás-. ¡Oh, no!
-Petronila, tonta -se burló Palitroque- ¡le has hecho una corbata de manzana! Tomás se puso a llorar otra vez; así que Palitroque dijo:
-Vamos, piensa... ¿qué otra cosa quisieras tener?
Tomás miró sus ropas, que estaban muy sucias.