Tomás Moro afirmaba que había sido el duque de Gloucester, futuro Ricardo III, la mano criminal, pero esto no está demostrado. Podría ser fruto de los esfuerzos de Moro por limpiar, a su vez, el nombre del primer Tudor. Sin embargo, es de notar que Ricardo estaba presente en la Torre la noche en que Enrique murió. También sería interesante considerar que Moro no fue el primero en acusar a Ricardo, sino que la primera mención corrió a cargo de Felipe de Commines. Commines era un francés que no tenía por qué hacerle el juego a ningún Tudor inglés.