Cuando los yorkistas comenzaron a pelearse entre sí y el conde de Warwick expulsó a Eduardo IV, Enrique pudo abandonar la Torre y fue tratado de nuevo como rey. Fue una breve restauración que terminó cuando Eduardo regresó y derrotó a Warwick y a Margarita en Tewkesbury. Allí caía el hijo de Enrique, que perdía la vida con solo diecisiete años.