No estoy muy segura de si alguien lo dijo con estas palabras, pero creo que en algún momento, alguien hubo de decirlo, y es que el vino bebido en buena compañía, y sobre todo si se bebe en casa, resulta mucho mejor que cualquier champaña. Después del primer trago, bien sea " a morro", en vaso, porrón, redoma, o botillo, el alma entera se sumerge en un gran bienestar y en un mirar tal... que ya no cree uno estar donde está, por ejemplo sentado en una silla como estábamos en esta foto mi quinto Luis Ángel y el reto de quintos y amigos, sino en algún rincón perdido del mundo subido en el más blanco y alto de los avestruces...