Parece ser que es el más antiguo de los juegos egipcios, y se desconocen sus reglas. Es interesante la hipótesis que menciona Martínez Vázquez de Parga, según la cual el recorrido del juego de la serpiente se simplificó para dar origen al senet, en el cual el camino serpentea formando una Z, siguiendo tres hileras de diez casillas cada una, entrando en el extremo superior izquierdo y saliendo por el inferior derecho. Los difuntos debían jugar una partida en un momento de su camino al más allá, para decidir su destino. Aparecen en muchas ilustraciones, dentro de un recinto llamado la Sala de las Dos Verdades, con un tablero ante ellos. No se suele reflejar contra quién juegan. Pero es evidente que el recorrido del juego simbolizaba el recorrido de su alma, por la vida y también por la muerte, hasta alcanzar una meta, un paraíso, un renacimiento. Esto no significa que la oca sea descendiente de este juego, pues parece que acabó siendo olvidado, pero su diseño y su significado son tan elementales que no es raro que haya ido reapareciendo en la historia.