Su narración se basa en la Leyenda dorada (del siglo XIII) y en escenas de su vida pintadas a principios del siglo XIV. No son muy conocidas las conexiones entre santa Cecilia y Florencia, donde una nueva academia musical la adoptó como patrona en 1607. Bajo el reinado de los Médici, Florencia estaba dominada por santos; pero con el renovado interés en el culto de Cecilia, su imagen empezó a proliferar entre los artistas florentinos (tales como Artemisia Gentileschi y Carlo Dolci) y específicamente por las mecenas Médici (la arquiduquesa María Maddalena y Vittoria della Rovere). Además, existió una relación especial entre santa Cecilia y la joven cantante florentina Arcángela Paladini (f. 1622), quien puede haber sido la modelo para una de las pinturas de Artemisia Gentileschi de la virgen mártir.