Los honores y privilegios de los príncipes reales datan, tan sólo, desde el siglo XIV, en el que Carlos V dictó varias ordenanzas sobre el particular. Pero no fue hasta el siglo XVIII en le que se distinguió entre los príncipes de la sangre y los príncipes de sangre real, preservándose esta denominación para los hijo, hermanos y sobrinos del rey, teniendo los de línea directa el tratamiento de alteza real, y los demás alteza serenísima?