...
Los
árboles parecen estar más próximos a nuestras vidas. Con frecuencia echan sus raíces en nuestros más queridos sentimientos, y nuestros recuerdos más dulces, como las aves, hacen
nidos en sus ramas. No obstante, si tuviese que invitar a un
amigo a compartir mis oraciones o deambular sola para experimentar el deleite de la reposada meditación, mis pies no me llevarían a un
árbol, sino a la orilla de un
río...