Un paciente entró a la consulta del psiquiatra haciendo chascar los dedos de la mano.
- ¡Cálmese!- le sugirió el médico-. ¿Para qué hace eso?
-Así alejo a los elefantes.
- ¡Pero si aquí no hay ninguno.
- ¡Lo ve!- exclamó el paciente-. ¡Da resultado!
- ¡Cálmese!- le sugirió el médico-. ¿Para qué hace eso?
-Así alejo a los elefantes.
- ¡Pero si aquí no hay ninguno.
- ¡Lo ve!- exclamó el paciente-. ¡Da resultado!