VALOR DE UNA CANCIÓN.
Cantando, la cigarra pasó el verano entero. Las hormigas, afanosas, trabajaron todo el tiempo, y cuando llegó el invierno hallaron colmados sus graneros. Las hojas cayeron de los árboles, sopló el cierzo y la tierra se cubrió de nieve. La cigarra, entonces, se acercó al hormiguero y llamó a la puerta para pedir abrigo y alimento...
Cantando, la cigarra pasó el verano entero. Las hormigas, afanosas, trabajaron todo el tiempo, y cuando llegó el invierno hallaron colmados sus graneros. Las hojas cayeron de los árboles, sopló el cierzo y la tierra se cubrió de nieve. La cigarra, entonces, se acercó al hormiguero y llamó a la puerta para pedir abrigo y alimento...
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" ¡Largo de aquí, perezosa!", le dijeron las hormigas. " ¡A ver si ahora cantas!".
La cigarra se alejó, triste, y al pie de un árbol murió de hambre y frío.
Un moralista que pasaba por allí vio su cadáver y se alegró por haber hallado tema para una buena fábula. Entonces llegó Dios, echó una mirada despectiva al moralista, tomó luego en sus manos delicadamente a la cigarra y la llevó con Él amorosamente, a la Mansión Celeste.
"Una bella canción vale lo que mil graneros", dijo. "Ven conmigo, allá donde no hay hambre ni frío".
Quienes tienen buen oído afirman que de vez en cuando, confundido entre las voces de los ángeles, se oye el canto de la cigarra.
" ¡Largo de aquí, perezosa!", le dijeron las hormigas. " ¡A ver si ahora cantas!".
La cigarra se alejó, triste, y al pie de un árbol murió de hambre y frío.
Un moralista que pasaba por allí vio su cadáver y se alegró por haber hallado tema para una buena fábula. Entonces llegó Dios, echó una mirada despectiva al moralista, tomó luego en sus manos delicadamente a la cigarra y la llevó con Él amorosamente, a la Mansión Celeste.
"Una bella canción vale lo que mil graneros", dijo. "Ven conmigo, allá donde no hay hambre ni frío".
Quienes tienen buen oído afirman que de vez en cuando, confundido entre las voces de los ángeles, se oye el canto de la cigarra.