El sepulcro vacío. (Mt 28, 1-10; Lc 24, 1-11; Jn 20, 1-2) Una vez que pasó el sábado, María la Magdalena, María, la de Santiago, y Salomé compraron perfumes para ir a ungirlo. Y el primer día de la semana, muy temprano, apenas salido el sol, se dirigieron al sepulcro. Se iban diciendo unas a otras: ¿Quién nos removerá la piedra del sepulcro? Pero al mirar con atención, notaron que estaba ya apartada la piedra -que era en verdad enormemente grande. Al entrar en el sepulcro vieron a un joven sentado en la parte derecha vistiendo una túnica blanca, y se atemorizaron. El les dijo: No tengáis miedo. Buscáis a Jesús el Nazareno, el Crucificado. Resucitó, no está aquí. Este es el lugar donde le pusieron. Pero vosotras id a decir a sus discípulos, sobre todo a Pedro, que él irá delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis, como os dejó dicho. Ellas huyeron del sepulcro, pues las invadió el miedo y el estupor. Y a causa del temor no dijeron nada a nadie.
Apariciones de Jesús. (Lc 24, 12-43; Jn 20,, 11-18)
Jesús, después de resucitar en la mañana del primer día de la semana, se apareció primeramente a María la Magdalena, de la que había arrojado siete demoniso. Ella fue a anunciarlo a los que le habían seguido a él y que se hallaban sumidos en tristeza y llanto. Estos al oírla decir que estaba vivo y que se le había dejado ver, no la creyeron. Después de esto se apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino en dirección al campo. También ellos se fueron a comunicarlo a los otros; pero no les creyeron. Finalmente se apereció a los once cuando se hallaban a la mesa y les recriminó por su incredulidad y dureza de corazón, al no creer a quienes le habían visto resucitado de entre los muertos.
Jesús, después de resucitar en la mañana del primer día de la semana, se apareció primeramente a María la Magdalena, de la que había arrojado siete demoniso. Ella fue a anunciarlo a los que le habían seguido a él y que se hallaban sumidos en tristeza y llanto. Estos al oírla decir que estaba vivo y que se le había dejado ver, no la creyeron. Después de esto se apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino en dirección al campo. También ellos se fueron a comunicarlo a los otros; pero no les creyeron. Finalmente se apereció a los once cuando se hallaban a la mesa y les recriminó por su incredulidad y dureza de corazón, al no creer a quienes le habían visto resucitado de entre los muertos.
Misión de los apóstoles: (Mt 28, 16-20; Lc24, 44-49)
... Y les dijo: marchad por todo el mundo a predicar el evangelio a toda criatura. Quien creyere y fuere bautizado, se salvará; pero quien no creyere, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: En mi nombre arrojarán los demonios, hablarán lenguas nuevas, podrán tomar en sus manos las serpientes, y si beben un veneno mortal no les hará daño; Impondrán las manos a los enfermos y éstos se pondrán buenos.
... Y les dijo: marchad por todo el mundo a predicar el evangelio a toda criatura. Quien creyere y fuere bautizado, se salvará; pero quien no creyere, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: En mi nombre arrojarán los demonios, hablarán lenguas nuevas, podrán tomar en sus manos las serpientes, y si beben un veneno mortal no les hará daño; Impondrán las manos a los enfermos y éstos se pondrán buenos.
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