ALCONCHEL DE LA ESTRELLA: Entrada Triunfal en Jerusalén. (Mc 11, 1-11; Lc 19,29-38;...

Entrada Triunfal en Jerusalén. (Mc 11, 1-11; Lc 19,29-38; Jn 12, 12-19).

Cuando se aproximaban Jesús y sus discípulos a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de Los Olivos, envió a dos de sus discípulos con esta misión: Id al pueblo que está frente a vosotros y enseguida encontraréis una borrica atada y con ella un pollino; soltadlos y traédmelos. Si alguno os dijese algo, le responderéis: El Señor los necesita, luego los devolverá. Todo esto ocurrió para que se cumpliese el oráculo del profeta: Decid a la hija de Sión: Mira que tu rey viene a tí lleno de mansedumbre y montado en una borrica y en su pollino, hijo de un animal de carga. Los discípulos fueron e hicieron como les había mandado Jesús. Trajeron la borrica y el pollino, pusieron sobre ellos los mantos y él se sentó encima. Muchísima gente extendía sus mantos en el camino; otros cortaban ramos de los árboles y los esparcían por el camino. La muchedumbre que precedía a Jesús y la que le seguía gritaba: Hosanna en las alturas. Cuando entró él en Jersalén, se conmovió toda la ciudad; y se preguntaban: ¿Quién es éste? Y la muchedumbre respondía: Este es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
El más grande de los mandamientos. (Mc, 12, 28-34)

Cuando supieron los fariseos que Jesús había hecho callar a los aduceos, se reunieron en el mismo lugar. Uno de ellos, doctor de la Ley, le preguntó para probarle: Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley? Jesús le respondió: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Este es el mayor y primer mandamiento. El segundo es semejante al primero. Amarás a tu prójimo como a tí mismo. A estos dos mandamientos se reducen la Ley y los Profetas. ... (ver texto completo)