Primera predicción de la Pasión. (Mt 16. 21-23; Lc 9. 22)
... Y se puso a enseñarles como le era preciso al Hijo del hombre padecer muchas cosas, ser rechazado por los hombres de relieve, por los jefes de los sacerdotes y por los escribas, siendo entregado a la muerte y, a los tres días resucitar. Y les expuso las cosas con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a censurarle. Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: Márchate de junto a mí, Satanás; pues no tienes en cuenta las cosas de Dios, sino las de los hombres.
... Y se puso a enseñarles como le era preciso al Hijo del hombre padecer muchas cosas, ser rechazado por los hombres de relieve, por los jefes de los sacerdotes y por los escribas, siendo entregado a la muerte y, a los tres días resucitar. Y les expuso las cosas con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a censurarle. Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: Márchate de junto a mí, Satanás; pues no tienes en cuenta las cosas de Dios, sino las de los hombres.
El seguimiento de Jesús. (Mt 16, 24-26; Lc 9, 23-26).
... Y haciendo venir a la turba junto a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien deseare poner a salvo su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por causa mía y del evangelio, la salvará. Pues, ¿qué le aprovecha al hombre ganar el mundo entero, si malogra su vida? Porque ¿qué puede dar un hombre a cambio de su vida? Así, pues, si alguno se avergonzare de mí y de mis enseñanzas entre esta raza adúltera y pecadora, también se avergonzará de él el Hijo del hombre, cuando venga en la gloria de su Padre con los ángeles y santos.
... Y haciendo venir a la turba junto a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien deseare poner a salvo su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por causa mía y del evangelio, la salvará. Pues, ¿qué le aprovecha al hombre ganar el mundo entero, si malogra su vida? Porque ¿qué puede dar un hombre a cambio de su vida? Así, pues, si alguno se avergonzare de mí y de mis enseñanzas entre esta raza adúltera y pecadora, también se avergonzará de él el Hijo del hombre, cuando venga en la gloria de su Padre con los ángeles y santos.