ALCONCHEL DE LA ESTRELLA: Tu, hermandad caudal que redimes a los hombres y les...

AUDITORIUM NOSTRUM IN NOMINE DOMINI.

He tratado con muchos dioses cuando me he metido a profundizar en la griega mitología del ayer, y he conocido sus caminos perversamente infieles, pues son promesa que engaña muchas veces el ruego del piadoso implorante.
¿Es qué el hombre vive solo, en las desiertas carreras de la vida y la muerte?

Sentí el mar en calma, tranquilo: el viento no se movia; añoranza, abatimiento de vivir aquí como si hubiese sido acostado caprichosamente por un dios.
Y yo no soy un heroe en busca de espléndidas gestas insinuadas por los dioses del mundo actual, yo no sé recoger el testamento y las riquezas dejadas de los que son más que muertos, más de lo que yo espero ser.
Miro los astros y su camino me resulta la oscuridad por donde fluyen, traspasando cada noche, la bíblica fuente que habla del hecho que las estrellas de Dios nos hablan de su gloria, la que yo quiero para mí como el sediento quiere un sorbo de agua pura que lo reanima cuando ya pensaba morirse de sed, y de pronto, en el impacto que el ser retiene de arriba a abajo, vivo a tientas caminando y buscando sin saber bien qué, cuando no és el rostro de Dios...

Tu, hermandad caudal que redimes a los hombres y les insinuas que hagan todos el mismo camino, bien guiados por Aquel que les hace benéficas sombras, del proyecto que es amar y ofrecer.

Gloria al alma encendida en el sagrado "adjutori" despierto y entendido en el adviento de la claridad bautismal...
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
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Esplendor del Paráclito en un fulgor limpio y salobre edificante! Oh fuego punzante, que en la noche oscura brillas, explosión entonces que el obispo consagra y abre rutas que puedes sospechar en la virtud del atardecer de la pequeñez que tiene por complemento la palabra del Espíritu! El y yo perennemente como amigos para poder dar aquella ayuda que pide el que no puede, a hcer lo obra de la paz, de la paz que supera las horas graves de la vida cuando se ha probado un dolor divinamente bendecido...