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ALCONCHEL DE LA ESTRELLA: Como son un poco frikis, le dedicamos este fragmento...

Como son un poco frikis, le dedicamos este fragmento de R. R. Tolkien.

LOS VALAR:

A los Grandes de entre estos espíritus los Elfos llaman Valar, los Poderes de
Arda, y los hombres con frecuencia los han llamado dioses. Los Señores de Valar
son siete; y las Valier, las Reinas de los Valar, son siete también. Estos eran sus
nombres en la lengua élfica tal como se la hablaba en Valinor, aunque tienen otros
nombres en el habla de los Elfos de la Tierra Media, y muchos y variados entre los
hombres. Los nombres de los Señores son éstos, en debido orden: Manwë, Ulmo,
Aulë, Oröme, Mandos, Lorien, y Tulkas; y los nombres de las Reinas son: Varda,
Yavanna, Nienna, Estë, Vairë, Vana y Nessa. Melkor ya no se cuenta entre los
Valar, y su nombre no se pronuncia en la Tierra.

Manwë y Melkor eran hermanos en el pensamiento de Ilúvatar. El más
poderoso de los Ainur que descendieron al Mundo era en un principio Melkor; pero
Manwë es el más caro al corazón de Ilúvatar y el que comprende mejor sus
propósitos. Se lo designó para ser, en la plenitud de los tiempos, el primero de
todos los reyes: señor del Reino de Arda y regidor de todo lo que allí habita. En
Arda su deleite son los vientos y las nubes y todas las regiones del aire, desde las
alturas hasta los abismos, desde los confines superiores del Velo de Arda hasta las
brisas que soplan en la hierba. Lo llaman Súlimo, Señor del Aliento de Arda. Ama a
todas las aves veloces de alas vigorosas, y ellas vienen y van de acuerdo con lo que
él ordene.

Con Manwë habita Varda, la Dama de las Estrellas, que conoce todas las
regiones de Eä. Demasiado grande es la belleza de Varda para que se la declare en
palabras de los Hombres o de los Elfos; pues la luz de Ilúvatar vive aún en su
rostro. En la luz están el poder y la alegría de Varda. Desde las profundidades de
Eä, acudió en ayuda de Manwë; porque a Melkor lo conoció antes de la ejecución de
la Música lo rechazó, y él la odió y la temió más que a todos Los otros hechos por
Eru. Manwë y Varda rara vez se separan y permanecen en Valinor. Los palacios se
alzan sobre las nieves eternas, en Oiolossë, la más alta torre de Taniquetil, la más
elevada de todas las montañas de la Tierra. Cuando Manwë asciende allí a su trono
y mira enfrente, si Varda está a su lado ve más lejos que otra mirada alguna, a
través de la niebla y a través de la oscuridad y por sobre las leguas del mar. Y si
Manwë está junto a ella, Varda oye más claramente que todos los otros oídos el
sonido de las voces que claman de este a oeste, desde las colinas y los valles, y
desde los sitios oscuros que Melkor ha hecho en la Tierra. De todos los Grandes que
moran en este mundo a Varda es a quien más reverencian y aman los Elfos. La
llaman Eibereth, e invocan su nombre desde las sombras de la Tierra Media y la
ensalzan en cantos cuando las estrellas aparecen.