Como podréis comprobar, este mensaje que escribí el año 2005, no lo escribí debajo de esta foto porque no estaba todavía en el álbum; ahora lo pongo aquí, porque éramos algunas de nosotras las que escuchábamos aquellos programas.
"2005-03-29 18:46:31
Ayer falleció "Luky", el creador de "Los cuarenta principales". En una casa que hay a la derecha de esta foto vivía una amiga que le gustaba mucho escuchar ese programa que marcó la generación de los que ahora pasamos los 50 y los 60. Anteriormente, bueno hace años, y en los pocos aparatos de radio que había en el pueblo, escuchábamos radio-novelas (Ama Rosa) interpretadas por voces famosas como: Matilde Conesa, Pedro Pablo Ayuso, Matilde Vilariño, etc. Las novelas las solía escribir Guillermo Sautier Casaseca. Era el más conocido de entonces.
Mi amiga Raquel (la del BORRICO) y yo, cuando salíamos de la escuela a la 1de la tarde, salíamos corriendo para casa para poder eescuchar los discos solicitados de Radio Cuenca, que unas veces escuchábamos en mi casa, y otras en casa de su hermana Carmen. Cada día, a esa hora, radiaban una poesía que nosotras íbamos apuntando como podíamos, por que el señor que la leía "corría mucho". Todavía la recuerdo y decía así:
Tengo el caballo en la puerta
¿Te quieres venir conmigo?
Yo no te obligo.
Te brindo solo ocasión
de partir mitad a mitad
Una casa, un corazón
y un cariño de verdad...
¿Qué no quieres?... Sigue más, pero la dejo por si alguien quiere terminarla. Otro día os explicaré como se hacía la publicidad, aquellos años de mi infancia, pues casi toda era cantada, como este ejemplo que os pongo. "Pekan y la Dalia" (peleterias)
Pekan es hoy día,
lo mismito que la Dalia,
la mejor peletería
el orgullo de Madrid
¡Vaya que sí!
Tiendas que disponen
de unos géneros modernos... Sigue más, pero ya lo dejo.
Besos alconcheleros. Milagros.
"2005-03-29 18:46:31
Ayer falleció "Luky", el creador de "Los cuarenta principales". En una casa que hay a la derecha de esta foto vivía una amiga que le gustaba mucho escuchar ese programa que marcó la generación de los que ahora pasamos los 50 y los 60. Anteriormente, bueno hace años, y en los pocos aparatos de radio que había en el pueblo, escuchábamos radio-novelas (Ama Rosa) interpretadas por voces famosas como: Matilde Conesa, Pedro Pablo Ayuso, Matilde Vilariño, etc. Las novelas las solía escribir Guillermo Sautier Casaseca. Era el más conocido de entonces.
Mi amiga Raquel (la del BORRICO) y yo, cuando salíamos de la escuela a la 1de la tarde, salíamos corriendo para casa para poder eescuchar los discos solicitados de Radio Cuenca, que unas veces escuchábamos en mi casa, y otras en casa de su hermana Carmen. Cada día, a esa hora, radiaban una poesía que nosotras íbamos apuntando como podíamos, por que el señor que la leía "corría mucho". Todavía la recuerdo y decía así:
Tengo el caballo en la puerta
¿Te quieres venir conmigo?
Yo no te obligo.
Te brindo solo ocasión
de partir mitad a mitad
Una casa, un corazón
y un cariño de verdad...
¿Qué no quieres?... Sigue más, pero la dejo por si alguien quiere terminarla. Otro día os explicaré como se hacía la publicidad, aquellos años de mi infancia, pues casi toda era cantada, como este ejemplo que os pongo. "Pekan y la Dalia" (peleterias)
Pekan es hoy día,
lo mismito que la Dalia,
la mejor peletería
el orgullo de Madrid
¡Vaya que sí!
Tiendas que disponen
de unos géneros modernos... Sigue más, pero ya lo dejo.
Besos alconcheleros. Milagros.
Con los problemas que teníamos el año 2005 no pude poner completa esta poesía, ¡y mira qué lo intenté veces! pero, ya dijimos que, según qué cosas, no se quedaban o desaparecían a los pocos minutos; ahora que ya hay más libertad de expresión, la pongo completa a ver si Raquel, si es que lee el foro se acuerda de élla. Ahora, al leerla, parece que estoy escuchando aquella voz tan bonita que tenía el señor que la recitaba.
TENGO EL CABALLO EN LA PUERTA
Tengo el caballo a la puerta,
¿te quieres venir conmigo?.
Yo no te obligo.
Sólo te brindo ocasión
de darte en mi soledad
una casa, un corazón
y un cariño de verdad.
¿Qué no quieres...? Allá penas.
Mientras yo tenga en mis venas
sangre de piropo y ronda;
mientras, por mas que se esconda,
no haya mujer que resista
este pase de conquista
de los vuelos de mi capa;
mientras la flor que se tapa
con clavel y celosía
se asome a verme pasar
pensando... en la Vicaría;
y mientras de par en par
se abran a mi reclamo
el corazón donde llamo
y la boca donde toco...
a mi se me importa poco
que quieras o que no quieras
ser dueña de mi fortuna.
Hay... mucha espiga en las eras
para pensar sólo en una.
Y mira lo que te digo:
un día dejé la luna
porque no quiso venir
conmigo.
Y no me costó ninguna
fatiga romper cadenas.
Con esto quiero decir
que a tí, que no eres la luna,
me costará menos pena
dejarte, si lo prefieres.
Me sobran a mí mujeres...
De modo que tú dirás;
si me das el sí, tendrás
beso blando, brazo fuerte,
casa, cariño y corona
y, si es preciso, mi muerte
por defender tu persona.
¿Qué no quieres...?
No hay que hablar
de olvidos ni sufrimientos:
que tengo yo muchos vientos
por donde poder volar.
Y me iré calle adelante,
sin fatiga y sin desplante,
con una copla de mayo
saltando en el corazón
mientras me acompaña el son
del paso de mi caballo:
-Voy a la esquina a cambiar
por una rosa otra rosa,
y a ver quien lo va a notar;
que si una rosa es hermosa...
la otra... no se queda atrás.
En fin; no quiero hablar más
de lo que ya no precisa
más explicación.
Mi corazón va deprisa
y no le gusta perder
tiempo en la conversación,
mientras se pueda entender
a besos por los balcones,
Y, torero sin fracaso,
pueda torear al paso
cinturas y corazones.
Ya lo sabes; junto al río
tengo un huerto de limones
Y un arroyito de frío
que va sembrando canciones.
Y en la loma,
tengo un blanco caserío
como una blanca paloma
que se asoma
para beber en el río
Y entre arrayán y romero
un beso sin estrenar
que está diciendo “me muero”
porque no puede aguardar.
Y creciendo junto a una
rosita sin jardinero
tengo la flor de un “te quiero”
para tu pelo de luna
Todo esto, junto al río,
en mi cabaña desierta
Piénsalo bien, amor mío...
Tengo el caballo a la puerta.
TENGO EL CABALLO EN LA PUERTA
Tengo el caballo a la puerta,
¿te quieres venir conmigo?.
Yo no te obligo.
Sólo te brindo ocasión
de darte en mi soledad
una casa, un corazón
y un cariño de verdad.
¿Qué no quieres...? Allá penas.
Mientras yo tenga en mis venas
sangre de piropo y ronda;
mientras, por mas que se esconda,
no haya mujer que resista
este pase de conquista
de los vuelos de mi capa;
mientras la flor que se tapa
con clavel y celosía
se asome a verme pasar
pensando... en la Vicaría;
y mientras de par en par
se abran a mi reclamo
el corazón donde llamo
y la boca donde toco...
a mi se me importa poco
que quieras o que no quieras
ser dueña de mi fortuna.
Hay... mucha espiga en las eras
para pensar sólo en una.
Y mira lo que te digo:
un día dejé la luna
porque no quiso venir
conmigo.
Y no me costó ninguna
fatiga romper cadenas.
Con esto quiero decir
que a tí, que no eres la luna,
me costará menos pena
dejarte, si lo prefieres.
Me sobran a mí mujeres...
De modo que tú dirás;
si me das el sí, tendrás
beso blando, brazo fuerte,
casa, cariño y corona
y, si es preciso, mi muerte
por defender tu persona.
¿Qué no quieres...?
No hay que hablar
de olvidos ni sufrimientos:
que tengo yo muchos vientos
por donde poder volar.
Y me iré calle adelante,
sin fatiga y sin desplante,
con una copla de mayo
saltando en el corazón
mientras me acompaña el son
del paso de mi caballo:
-Voy a la esquina a cambiar
por una rosa otra rosa,
y a ver quien lo va a notar;
que si una rosa es hermosa...
la otra... no se queda atrás.
En fin; no quiero hablar más
de lo que ya no precisa
más explicación.
Mi corazón va deprisa
y no le gusta perder
tiempo en la conversación,
mientras se pueda entender
a besos por los balcones,
Y, torero sin fracaso,
pueda torear al paso
cinturas y corazones.
Ya lo sabes; junto al río
tengo un huerto de limones
Y un arroyito de frío
que va sembrando canciones.
Y en la loma,
tengo un blanco caserío
como una blanca paloma
que se asoma
para beber en el río
Y entre arrayán y romero
un beso sin estrenar
que está diciendo “me muero”
porque no puede aguardar.
Y creciendo junto a una
rosita sin jardinero
tengo la flor de un “te quiero”
para tu pelo de luna
Todo esto, junto al río,
en mi cabaña desierta
Piénsalo bien, amor mío...
Tengo el caballo a la puerta.