Pueblo alegre, reidor, hermoso,
paraíso que encantas;
es tu vida fecundo manantial,
senda florida,
donde abunda el placer más delicioso.
Mi espíritu sediento, codicioso,
bebe en tí de la gloria presentida
el exquisito néctar que convida
a soñar con el tiempo, y ser dichoso.
Mi alma de poeta que te admira,
pulsar quisiera su modesta lira.
Cantarte siempre a tí, fuera mi anhelo...
más, y qué decir puedo en tu alabanza,
si aunque mucho te encomie nunca alcanza,
a ese dicho que dicen en Madrid: ¡"Desde aquí, al cielo"!
paraíso que encantas;
es tu vida fecundo manantial,
senda florida,
donde abunda el placer más delicioso.
Mi espíritu sediento, codicioso,
bebe en tí de la gloria presentida
el exquisito néctar que convida
a soñar con el tiempo, y ser dichoso.
Mi alma de poeta que te admira,
pulsar quisiera su modesta lira.
Cantarte siempre a tí, fuera mi anhelo...
más, y qué decir puedo en tu alabanza,
si aunque mucho te encomie nunca alcanza,
a ese dicho que dicen en Madrid: ¡"Desde aquí, al cielo"!