-Cae de una vez y que caiga todo lo que tiene que caer, que ya tengo ganas de dormir.
Y allí cayeron manos y brazos y piernas y calaveras, todas pertenecientes a los frailes, y cada una corría en pos de las otras para juntarse en medio de un gran estrépito; así, cuando estuvieron todos, os frailes recompuestos, rodearon al muchacho, que los miró y dijo:
- ¿No será esto el miedo, verdad? Porque yo no sé lo que es el miedo.
Y los frailes desaparecieron de su vista, con lo que por fin se pudo
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