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La mujer que a vos cree, las mentiras hablando,
y que cree a los hombres con amores jurando,
sus manos se retuercen, su corazón trabando:
mal se lava la cara con lágrimas, llorando.
Dejadme ya de enredos -yo tengo otros cuidados-,
de muchos que me tiene los bienes quitados;
en nada me preocupan esos malos recaudos
y no está bien en vos decirme esos mandados."
... (ver texto completo)
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os quitará de encima todos esos pelmazos,
los pleitos, las afrentas, las vergüenzas y plazos;
muchos dicen que piensan tenderos tantos lazos
que no dejen siquiera en las
puertas los mazos.
Guardaos mucho de esto, señora doña Endrina,
pues puede aconteceros, por mostraros mezquina,
igual que a la avutarda, cuando la golondrina
le daba buen consejo, como buena madrina.