Bonifacio fue el primer misionero que pidió ayuda a las mujeres. En el año 748, en respuesta a su pedido, la abadesa Tetta envió a Germania a
santa Lioba y santa Waldburgis, junto con muchas otras monjas. Partieron del
puerto británico con buen clima, pero se desató en el viaje una terrible tempestad. Waldburgis se arrodilló en el
puente de la nave y oró, y rápidamente el
mar se calmó. Al arribar al puerto en el continente, los marineros proclameron el milagro que habían presenciado, por lo que Waldburgis
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