LA PUERTA DEL CIELO
Sentado en el umbral de la puerta del casino de Villarejo, el tío ABECEDARIO trazaba con su hoz las rayas en el suelo, mirando de reojo a los segadores de Jaén, que en derredor del velador de mármol picado por cien años de uso empinaban el porrón y metían mano al plato de morcillas,
Siempre abandonaba su casa con el propósito de trabajar en el campo, pero siempre hacia el demonio que encontrase algún amigo compañero de libaciones en el casinillo o en cualquiera de las ... (ver texto completo)
Sentado en el umbral de la puerta del casino de Villarejo, el tío ABECEDARIO trazaba con su hoz las rayas en el suelo, mirando de reojo a los segadores de Jaén, que en derredor del velador de mármol picado por cien años de uso empinaban el porrón y metían mano al plato de morcillas,
Siempre abandonaba su casa con el propósito de trabajar en el campo, pero siempre hacia el demonio que encontrase algún amigo compañero de libaciones en el casinillo o en cualquiera de las ... (ver texto completo)