Es una verguenza que en un
pueblo eminentemente obrero como a sido y sigue siendo
priego nadie se atreve no solo a hacer nada, es que ni se habla de ello los simbolos de dictadura, nos recuerdan lo peor del ser humano, la injusticia, el resentimiento y el exterminio del supuesto enemigo(segun ellos)y todo este recuerdo inhumano lo tenemos que aguantar a perpetuidad.desde aqui seria bueno implicar al alcalde para que iniciara los pasos para su inmediata demolicion, exigamolos para no seguir avergonzandonos
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