Ayer por la
noche fui a ver El método Gronholm en el Marquina de
Madrid. Su argumentación se basa en las pruebas vejatorias que tienen que superar los candidatos para obtener un puesto de trabajo. Esta obra nace de un hecho real. En una papelera de
Barcelona se encuentran comentarios sobre las posibles candidatas a cajera en un supermercado:”gorda, tetuda, moraca, voz de pito, etc”. El seleccionador, escudado en el poder de otorgarle el puesto o no, se creía con el derecho a decir sandeces y
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