No debemos olvidar nunca que el bienestar de los bolañegos se forjó gracias a la afluencia permanente de capitales que los polleros traían de cualquier punto de la geografía nacional. Kilómetros y kilómetros, palabras y mas palabras, sudor, cansancio, sus
familias lejos, una lucha diaria y constante...¡Cuánto os debemos! Todavía quedan algunos, pero están pasando por un mal momento. No les dejan vender por culpa de la gripe aviar. Espero que la nueva Corporación Municipal les apoye constantemente,
... (ver texto completo)