La balada de los últimos días (XIII): El
agua de la
Virgen
5. Durante las Cabañuelas
La llanura se había vestido con ropajes de desierto. Sólo las lozanas pámpanas de las vides y los
olivos llenos de muestra daban un mentís a la desolación global, que pugnaba por apoderarse de todo el entorno. No era bonito pasear ahora por el
campo. El
parque hacía el oficio de un oasis, de un
rincón de esparcimiento para las buenas gentes de Manzanares. La
Feria del Campo llegó, y ni que decir tiene la animación
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