DE COPAS iba aquel muchacho, aquella noche, atraído por la magia de el puerto, al mismo tiempo que atraído, por esas especie de morbosidad, que provocan los
a determinadas horas. Pero era muy tarde en la noche, y no se decidió a entrar en algunas de esas tabernas, en que algunos marineros, se emborrachan en compañía de prostitutas.
Marcaba la noche, mi soledad. Había desaparecido poco a poco, el tumulto en algunos bares, donde ambos sexos compartían alguna falsa caricia. Deambulé en altas horas de la noche que marcaba mi soledad. Confieso, que no sabía lo que buscaba, en aquel lugar, puesto que solo era frecuentado por las mujeres de la noche y algunos marineros empapados de alcohol. Poco a poco, el puerto había quedado desierto. Canciones de los marineros, llegaban hasta mis oídos.. por un momento quise entrar pero desistí de el intento. Yo necesitaba hablar con alguien, pero no precisamente con esa clase de gente... aunque confieso que, que a veces me divertían con sus historias; cuando no se ponían demasiado cargantes´.
Salía en esos momentos un marinero dando tumbos, se dirigió a la farola, en un abrazo. hablando con ella de sus voz ronca y estrapajosa...
-! Seis meses sin verte...! mi amor,-decía como si de una mujer se tratara-! toma un trago, con migo, mujer!! no, no te vayas...! Se le doblaron las piernas, y quedaría sobre el suelo mojado, musitando algo como si rezara. Crruesas gotas se desprendían resbalando por los cristales, y mientras me alejaba, le oí decir:
-! No llores, mi amor, no llores!
En lo alto de la calleja, apareciste tu, en una noche sin Luna. Luego mas tarde, te diría que me gustaban las noches de lunas brillantes. Llorabas. Me detuve, y percibí un gesto de temor, No sabía que decirte, si sabía que estabas asustada, y al instante supe que no eras una de esas mujeres, que frecuentaban las tabernas de el puerto. Yo quería decirte que yo no buscaba esa clase de mujeres, si te dije que te acompañaba, puesto que me sentía solo. caminamos sin rumbo. Callabas. Callabas y seguías a mi lado, bajo la lluvia... Te detuviste de pronto junto a una farola. la tenue luz me mostró tu bello rostro. Hablaste,
-! Ha sido un canalla!! Me ha engañado!
Ante mi gesto de extrañeza, continuó:
- Lo conocí hace seis meses. Yo vivo en lo alto de la isla. Por teléfono me ha pedido reunirme con el... ahí... de donde parten esas voces. Yo esperaba algo mas de este encuentro, puesto que, en un par de ocasiones estos meses, me hizo mil promesas. Solo un! hola! seco, en la mejilla: olía a alcohol. Luego se fuue hasta la barra, con otros marineros. Yo sola en un rincón, ignorada y soportando insinuaciones groseras... cuando uno de sus amigotes, dijo:! que suerte, tienes compañero! ¿porque no me la prestas? A fin de cuentas, no es justo que tengas dos y yo ninguna... Soltó una risotada. Para mi fue como un mazazo. He salido, sin saber que rumbo tomar...
El hecho de que me contara su triste odisea, con todo lujo de destalles, despertó en mi un instinto paternal.. un deseo nuevo. Un deseo de protegerla.
_ Ha sido un canalla, seguí diciendo en voz baja. Yo torpemente, quise consolarla, pero no me atrevía. no acertaba a decir palabra. Al final, pasé mi mano por su cabellos mojados, y, acerté a decir:
! No te preocupes mujer, yo te acompañaré hasta donde quieras! Confía en mi.
Y nos dirigimos al parque. No podía decirla, que yo buscaba una mujer, que era muy bella y que no quería mirarla con los ojos de el deseo. Si dije:
-! Pues mira por donde, yo también había quedado con alguien, en este mismo parque, y no ha acudido a la cita!...
Ella sonrió con una sonrisa de comprensión. Yo pensaba: "la tengo delante de mi, es muy bonita. estoy contento de su presencia. acariciaría sus cabellos, acariciaría...
Me tomo de el brazo, y despertó de nuevo mi instinto paternal. Caminamos. Confiaba en mi. No podía... no debía defraudarla. desechaba pensamientos que se me antojaban sucios.
-Es aquí donde me alojo. entra conmigo. Al menos te protegerá de la lluvia.
-Mira ahí tienes el baño. Toma este chandal. Y luego pones tu ropa a secar.
ahí tienes la cama...
Y como me mirara con cierto temor, añadí: Yo dormir´çe en el sofá.
Dijo:! No! pero con suavidad la tomé de el brazo y la llevé hasta el lecho, di media vuelta, para luego girar sobre mi mismo, acercame, hasta ella y mientas, la arropaba, decir:
! Hasta mañana!
Desayunamos a la mañana siguiente.
! Gracias!- había dicho.! Gracias!,-repitió- cuando tomo el autobús.! Gracias!- leí en sus labios, a traves de los cristales de "la guagua" que en esos momentos, se ponía en marcha. Y una de sus manos mientras tanto, dibujaba unos números de télefono, que no logré descifrar.
Cuando La guagua" se perdió al fondo de la avenida, me dije:
! Pèro si ni tan siquiera l a he preguntado por su nombre!
Si se que me sentía contento de aquellas nuevas sensaciones.
LIBERTAD.
a determinadas horas. Pero era muy tarde en la noche, y no se decidió a entrar en algunas de esas tabernas, en que algunos marineros, se emborrachan en compañía de prostitutas.
Marcaba la noche, mi soledad. Había desaparecido poco a poco, el tumulto en algunos bares, donde ambos sexos compartían alguna falsa caricia. Deambulé en altas horas de la noche que marcaba mi soledad. Confieso, que no sabía lo que buscaba, en aquel lugar, puesto que solo era frecuentado por las mujeres de la noche y algunos marineros empapados de alcohol. Poco a poco, el puerto había quedado desierto. Canciones de los marineros, llegaban hasta mis oídos.. por un momento quise entrar pero desistí de el intento. Yo necesitaba hablar con alguien, pero no precisamente con esa clase de gente... aunque confieso que, que a veces me divertían con sus historias; cuando no se ponían demasiado cargantes´.
Salía en esos momentos un marinero dando tumbos, se dirigió a la farola, en un abrazo. hablando con ella de sus voz ronca y estrapajosa...
-! Seis meses sin verte...! mi amor,-decía como si de una mujer se tratara-! toma un trago, con migo, mujer!! no, no te vayas...! Se le doblaron las piernas, y quedaría sobre el suelo mojado, musitando algo como si rezara. Crruesas gotas se desprendían resbalando por los cristales, y mientras me alejaba, le oí decir:
-! No llores, mi amor, no llores!
En lo alto de la calleja, apareciste tu, en una noche sin Luna. Luego mas tarde, te diría que me gustaban las noches de lunas brillantes. Llorabas. Me detuve, y percibí un gesto de temor, No sabía que decirte, si sabía que estabas asustada, y al instante supe que no eras una de esas mujeres, que frecuentaban las tabernas de el puerto. Yo quería decirte que yo no buscaba esa clase de mujeres, si te dije que te acompañaba, puesto que me sentía solo. caminamos sin rumbo. Callabas. Callabas y seguías a mi lado, bajo la lluvia... Te detuviste de pronto junto a una farola. la tenue luz me mostró tu bello rostro. Hablaste,
-! Ha sido un canalla!! Me ha engañado!
Ante mi gesto de extrañeza, continuó:
- Lo conocí hace seis meses. Yo vivo en lo alto de la isla. Por teléfono me ha pedido reunirme con el... ahí... de donde parten esas voces. Yo esperaba algo mas de este encuentro, puesto que, en un par de ocasiones estos meses, me hizo mil promesas. Solo un! hola! seco, en la mejilla: olía a alcohol. Luego se fuue hasta la barra, con otros marineros. Yo sola en un rincón, ignorada y soportando insinuaciones groseras... cuando uno de sus amigotes, dijo:! que suerte, tienes compañero! ¿porque no me la prestas? A fin de cuentas, no es justo que tengas dos y yo ninguna... Soltó una risotada. Para mi fue como un mazazo. He salido, sin saber que rumbo tomar...
El hecho de que me contara su triste odisea, con todo lujo de destalles, despertó en mi un instinto paternal.. un deseo nuevo. Un deseo de protegerla.
_ Ha sido un canalla, seguí diciendo en voz baja. Yo torpemente, quise consolarla, pero no me atrevía. no acertaba a decir palabra. Al final, pasé mi mano por su cabellos mojados, y, acerté a decir:
! No te preocupes mujer, yo te acompañaré hasta donde quieras! Confía en mi.
Y nos dirigimos al parque. No podía decirla, que yo buscaba una mujer, que era muy bella y que no quería mirarla con los ojos de el deseo. Si dije:
-! Pues mira por donde, yo también había quedado con alguien, en este mismo parque, y no ha acudido a la cita!...
Ella sonrió con una sonrisa de comprensión. Yo pensaba: "la tengo delante de mi, es muy bonita. estoy contento de su presencia. acariciaría sus cabellos, acariciaría...
Me tomo de el brazo, y despertó de nuevo mi instinto paternal. Caminamos. Confiaba en mi. No podía... no debía defraudarla. desechaba pensamientos que se me antojaban sucios.
-Es aquí donde me alojo. entra conmigo. Al menos te protegerá de la lluvia.
-Mira ahí tienes el baño. Toma este chandal. Y luego pones tu ropa a secar.
ahí tienes la cama...
Y como me mirara con cierto temor, añadí: Yo dormir´çe en el sofá.
Dijo:! No! pero con suavidad la tomé de el brazo y la llevé hasta el lecho, di media vuelta, para luego girar sobre mi mismo, acercame, hasta ella y mientas, la arropaba, decir:
! Hasta mañana!
Desayunamos a la mañana siguiente.
! Gracias!- había dicho.! Gracias!,-repitió- cuando tomo el autobús.! Gracias!- leí en sus labios, a traves de los cristales de "la guagua" que en esos momentos, se ponía en marcha. Y una de sus manos mientras tanto, dibujaba unos números de télefono, que no logré descifrar.
Cuando La guagua" se perdió al fondo de la avenida, me dije:
! Pèro si ni tan siquiera l a he preguntado por su nombre!
Si se que me sentía contento de aquellas nuevas sensaciones.
LIBERTAD.
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